elsótanorock

CULTURA INDEPENDIENTE

Submitting Form...

The server encountered an error.

Form received.

SUSCRIBITE

CINE

La venganza es un plato que se sirve mejor frío:

El Abominable Dr. Phibes

Reseñas Negras

por El negro viglietti

El repertorio de películas de terror clásico va rotando a medida que los paradigmas se agotan o quedan completamente secos, como un cadáver desangrándose, en el fondo del piletón de fiambres donde las productoras hegemónicas acumulan sus desechos. Esto sucede no porque no nos den miedo las mismas cosas que hace doscientos, trescientos años; el julepe, el espanto, el terror es, culturalmente hablando, acumulativo y no rotativo. Lo que sí se agotan son las expectativas del público, que gana cierto “training” sobre las formas de producir estas historias que devienen en entretenimiento liso y llano en vez de profundizar en las mismas temáticas de siempre (y está bien que así lo sea). Así las cosas, a medida que sumamos miedos, mieditos, sustos y ansiedades al repertorio las formas viejas de producir terror quedan atadas a generaciones, estéticas y maneras de manejar el entretenimiento que no envejecen bien en el presente (aunque tengan un valor positivo en lo nostálgico).

 

El terror clásico, como canon, deja de ser un fondeadero de estéticas y un abanico de películas para ir moviéndose a medida que este simulacro llamado ficción queda viejo; y es normal que, cuando encontremos lugares comunes, la sátira y la parodia también puedan hacer pie en esos telones, además de las experimentaciones que el canon (y mucho menos, el mercado) admite. Es el caso de la película que nos toca esta semana, El Abominable Dr. Phibes, que ya tiene sus años pero obedece a seguir la lógica de ser un producto de su tiempo. Con la participación estelar del inigualable Vincent Price en el rol del personaje que le da nombre al film, narra una historia que parece y es acartonada, simple y fácilmente allanable.

La trama, a sabiendas simplona, nos exhibe las atrocidades que comete un personaje misterioso y mudo (el homónimo Doctor del título) con gran elenco que le acompaña, mixturando una serie de elementos propios de las películas de terror de la Hammer, series de televisión campy yankis y algunos rasgos de la primera decadencia del cine de monstruos de Universal. Todo esto en un claro maridaje con las incertidumbres y los misterios irresolutos gracias a los que existe no sólo Scotland Yard, sino el subgénero de los detectives paranormales. El gran éxito de este largometraje, en todo caso, no es el de sancochar todo en una sola cosa, en una mezcla que parecería no ir junta sino hasta generar ese sabor común unificado (algo así como un guiso narrativo), sino en la diferenciación de sus partes y en la forma de contarnos el relato.

 

Varios médicos comienzan a aparecer muertos en extrañas circunstancias, pero, a diferencia de un film de misterio donde el espectador va a la par del detective tratando de descubrir el móvil del asesino (y al autor material en cuestión), aquí desde el momento cero sabemos quién es la mente maestra y la mano detrás de esos cadáveres. No sólo eso, sino que el concepto de suspense como lo maneja Hitchcock está aquí un poco camuflado y, por decirlo de alguna forma, saboteado. Los personajes de los policías (los inspectores que hacen de detectives) dan paso a otro personaje que no encontramos hasta bien entrada la trama, el de un médico que trabajó con todas las víctimas. Los rasgos de los asesinatos y un descuido en una de las víctimas hace que se deduzca una guía para prever a los próximos atentados: todos están muriendo siguiendo las formas de las diez plagas de Egipto (narrativa fantástica y fenomenal si las hay).

Esta película no diferiría mucho del resto de las películas terroríficas que se vuelcan hacia el tono aventurero si no fuera por algunos detalles fundamentales; primero, las formas arbitrarias en las que los personajes se manejan, denostando a las fuerzas de seguridad (con detectives que rayan en la idiotez) y tiñendo de un tono trágico al binomio enemigo-víctima en el que terminan entrelazados el doctor antes mencionado y el villano que trama toda la estratagema original. Segundo, los mecanismos complejísimos hacia donde vira la venganza de Phibes, que llega a extremos a veces ridículos para cumplir con lo que él cree fundamental; respetar a rajatabla las plagas egipcias. Todos estos nos son revelados de una forma minuciosa, lo cual nos permite apreciar no sólo la cantidad de tiempo, sino de recursos a los que puede echar guante el buen villano, haciendo que todo gane un carácter de ficción gigantesca con telones de fondo que nunca terminamos de rasgar (y amenaza con romper al carajo el pacto ficcional a todo momento).

 

Más allá de eso, la forma casi obscena de exhibir algunos detalles que no tienen más explicación que rozar la estética de lo perturbador (la banda automatizada, por ejemplo, que juguetea entre lo campy y lo netamente siniestro, o la máscara de sapo del primer acto), sumando a esta necesidad de cumplir con un destino manifiesto más o menos profético sin por eso negarle a los compañeros de aventuras una chance de sobrevivir a todo esa maldad inexorable (porque, ¿qué sería de los héroes sin un villano que jugara según las reglas?) hacen esta película algo fuera de la norma. Y estamos felices siempre de escuchar la voz de Vincent Price, además de conseguir un lugar en primera fila de este teatro de rarezas.

CONTENIDOS AUDIOVISUALES Y WEB

contenidos@elsotanorock.com

CONTACTO

facebook.com/elsotanorock

EL SOTANO ROCK. Sitio web oficial

www.elsotanorock.com

CONTACTO: radio@elsotanorock.com

COMERCIAL: comercial@elsotanorock.com

Todos los derechos reservados.

MATERIAL DISCOGRÁFICO Y RADIO

radio@elsotanorock.com

PRENSA

prensa@elsotanorock.com